No guardes para mañana esa cita que te ilusiona, ni esperes una ocasión especial para usar esa ropa que te encanta. No pospongas tu brillo, tu cuidado, tu alegría.
La vida no se trata solo de sobrevivir los días, sino de sentirlos. De mirarte al espejo y reconocerte viva, valiosa, digna de amor y de belleza en este mismo instante. Maquíllate, arréglate, celébrate… no para alguien más, sino para ti.
Porque el tiempo pasa, las etapas cambian y los “después” a veces nunca llegan. Hoy eres suficiente, hoy mereces sentirte bonita, y hoy mereces elegirte. No esperes a que la vida te dé permiso: haz de hoy el momento especial. Vive, brilla y abrázate hoy.
Pasamos años acumulando cosas: objetos, preocupaciones, silencios, culpas.
Creemos que todo es urgente, que todo vale la pena guardar.
Y no es hasta que caemos en una cama, cansados o enfermos, que entendemos una verdad sencilla: nada de eso era tan importante.
Al final, lo único que pesa es lo que no se dijo, lo que no se vivió y el amor que dejamos para después.
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